martes, 15 de diciembre de 2015

Johannes Vermeer

La joven de la perla o Muchacha con turbante, h. 1665-67, óleo sobre lienzo, 46,5 x 40 cm, La Haya, Mauritshuis.


Son muchas las paradojas que rodean la vida y la obra de Vermeer, y la mayor de todas es precisamente su producción artística “tan cumplida y coherente, un mundo autocontenido, autosuficiente, perfectamente verosímil –huyamos del tópico del ‘realismo’, que tanto ha viciado la contemplación y el entendimiento de la pintura holandesa del siglo XVII– y situado completamente al margen de los aspectos históricos de un pequeño recién nacido Estado independiente y la circunstancias biográficas del artista que fue su creador”, sostiene María Cóndor en el libro que le dedican a este artista en la colección Inmortales de la pintura.

Apenas hay datos sobre su biografía, poco sabemos también sobre su personalidad artística y humana, tampoco hay ningún autorretrato seguro, así que a la hora de enfrentarnos a su escasa producción (solo se aceptan como suyos unas 36 obras), apenas tenemos nada en que apoyarnos para conocerlo y entenderlo. Lo que sí es esencial es el contexto histórico en el que se desarrolló su vida, la larga lucha de los holandeses por liberarse del yugo de la corona española,una lucha que finalizará justo cuando Vermeer era un adolescente, aunque no por eso su vida se desarrolló en unambiente de paz y prosperidad tanto social como personal, al conflicto español sucedieron otros muchos que tuvieron lugar con las nuevas potencias europeas, sobre todo Inglaterra y Francia. Aunque esto no impidió que floreciese y se desarrollase una escuela pictórica de gran calidad en los Países Bajos, cuya producción, como es bien sabido, estaba destinada a una burguesía compuesta por comerciantes, artesanos y banqueros.

Lo que sí se sabe es que Johannes Vermeer (Delft, 31 de octubre de 1632-15 de diciembre de 1675) nació en el seno de una familia que tuvo varios casos delictivos, su padre y un hermano de su madre estuvieron implicados en un sonado caso de falsificación de moneda en 1619 y su abuela paterna participó también al año siguiente en una estafa cuya víctima fue un comerciante adinerado, unas circunstancias, junto al hecho de que la familia siempre fue perseguida por las deudas, poco propicias para crear obras tan sosegadas, introspectivas y refinadas como las que realizó a lo largo de su vida.


Lectora en azul, h. 1663-64, óleo sobre lienzo, 46,5 x 39 cm, Ámsterdam, Rijksmuseum.


Para leer el artículo completo solo tienes que pinchar en el link que dejo a continuación:
http://www.descubrirelarte.es/2015/12/11/johannes-vermeer-el-pintor-de-la-intimidad.html
Fuente: Descubrir el Arte

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